Ayer jueves Karmele Marchante se adelantaba a su inminente eliminación del proceso seleccionador de la canción española para Eurovisión 2010 declarando en el periódico 20 minutos que creía que no estaría en Oslo: “Creo firmemente que participaré en la gala que TVE organiza para elegir al representante eurovisivo porque así lo han decidido los votos de los usuarios, pero en esa gala me tumbarán”.
Algo mal le han salido los cálculos a la Marchante, que también declaraba que “ya hemos dicho en Sálvame que si no voy a Oslo, haremos en el programa ‘el contrafestival a Oslo’”. Gran idea, pero por si en Telecinco no lo saben, lo del Contrafestival de Eurovisión no es algo que se hayan inventado ellos y su existencia se remonta a hace unas tres décadas. Animamos al equipo de documentación de Sálvame a que lea la siguiente entrada para hacer un contrafestival de eurovisión digno.
El primer conato de contrafestival de Eurovisión surgió en Suecia en 1975. El apoteósico éxito de ABBA el año anterior en Brighton cantando en inglés levantó ampollas. A eso hay que sumar que la organización del festival en Estocolmo en 1975 costaría mucho dinero y que volverían a mandar un tema en inglés, siendo objeto de numerosas protestas por el público sueco. Los rödvinsvänstem (radicales del vino tinto) organizaron un antifestival consistente en música folk y bajo el lema “Canta tu propia canción”, reivindicando así la presencia del sueco en la música ligera. Fue tal el pitote que se armó en Suecia que la SVT decidió no presentarse a Eurovisión 1976.
En 1979 y 1980 las naciones europeas sin estado propio decidieron celebrar su propio Contrafestival de Eurovisión en Bélgica, coincidiendo su celebración con el Festival de Eurovisión. En España hubo bastante expectación con esa cita musical porque concurrían prestigiosos artistas de Euskadi y de Cataluña (nada de frikis despechados) y de hecho salieron algunas reseñas en la prensa en aquellos días.
La edición de 1979 tuvo lugar el fin de semana del 31 de marzo y el 1 de abril en la Sala Cirque Royal de Bruselas. Se dieron cita 75 cantantes y músicos de rock, folk y canciones populares que no querían “intoxicarnos con la Europa del show bussines, de la torpeza, de la banalidad, de la voz de su amo y de Eurovisión”. Entre los participantes españoles estuvo la catalana Marina Rosell, el grupo vasco Oskorri y el grupo hispanobelga Capsuleries Mange.
Y en 1980 hubo una segunda edición de este contrafestival, nuevamente en Bruselas, con la participación de Lluís Llach, músico catalán que siempre se ha opuesto al Festival de Eurovisión porque no respeta las diferentes lenguas nacionales.










Recuerdo que la cantante francesa de 1975, Nicole Rieu, dijo que hubiera preferido participar en el contrafestival. Lo típico de artistas que van de favoritas y fracasan. Espero al menos que la presentadora del contrafestival fuera mejor que la del festival…
Esperemos que el Contrafestival de Eurovisión que anuncia Telecinco sea realmente eso y no un monográfico sobre Karmele… ¡Que se lo curren!!
Y digo yo, ¿por qué no montan una Eurovisión con cadenas privadas del resto de Europa?