Londres, 6 de Abril de 1968: TVE logró su primera victoria en el prestigioso Festival de la canción de Eurovisión gracias al tema ‘La, la, la’ defendido por Massiel. Este fue el desenlace de una apasionante historia que mantuvo en vilo a toda España y que se desarrolló entre luces y sombras. Hoy, 40 años después, recuperamos un artículo publicado en el número 23 de Olevisión, la revista de AEV. Su autor es Jaume Guerrero.
El primer protagonista de esta historia es Joan Manuel Serrat, un cantautor nacido en 1943 y procedente del Poble Sec. En 1965 comenzó su carrera artística vinculado al movimiento de la ‘Nova cançó’, que pretendía normalizar el uso de la lengua catalana en la canción ligera. Serrat destacó rápidamente en el grupo de la ‘Nova cançó’ por sus textos frescos y llenos de vida. La crítica del momento lo definió como cultivador de un estilo influenciado por los grandes cantautores francófonos como Jacques Brel, Guy Beard y, en menor medida, Salvatore Adamo. En 1967 sus composiciones en catalán fueron “descubiertas” en las emisoras de radio de Madrid y difundidas a todo el estado. Temas como ‘Cançó de matinada’ o ‘Paraules d’amor’ llamaron poderosamente la atención del público castellanófono y convirtieron a Serrat en el sustituto de Raphael, gran ídolo de la canción ligera del momento.
En abril de 1967 surgieron rumores sobre el incipiente bilingüismo de Serrat, algo que el propio cantautor desmentiría declarando que no pensaba cantar en castellano “porque no me da la gana”. Sin embargo, en diciembre de 1967 Joan Manuel aterrizó en Madrid y contó con José María Lasso de la Vega como representante artístico. Lasso de la Vega era uno de los ‘manager’ de la época con mayor ojo clínico para el negocio de la música, y entre la cohorte de artistas a los que representaba estaban Juan & Junior y el Dúo Dinámico. Lasso de la Vega convenció a Serrat para que abandonase la interpretación exclusiva de temas en catalán y cantara también en castellano. Aquello causó un enorme revuelo entre los admiradores del cantante: por un lado, sus seguidores ‘a ultranza’ lo vieron justificado, pero por otro lado, en el círculo de la ‘Nova cançó’ aquello fue considerado como una traición a los pilares básicos del movimiento: contribuir a la plena normalización del uso del catalán en la canción ligera.
Lasso de la Vega le proporcionó a Serrat un sello discográfico, Zafiro-Novola, que editaría todas sus canciones en castellano, mientras que Edigsa continuaría editando sus temas en catalán. Serrat había decidido su futuro musical como bilingüe, aludiendo su condición de hijo de aragonesa y de catalán: “yo, bilingüe … bilingüe”.
EL DÚO DINÁMICO COMPONE UNA CANCIÓN
Según cuenta el Dúo Dinámico en su página web, en noviembre de 1967 Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, integrantes del popular Dúo Dinámico, habían acudido a Ourense a cumplir un contrato en una sala de fiestas. El día que debían regresar a Madrid cayó una nevada antológica que dejó intransitables las carreteras gallegas. Por ello tuvieron que pasar aquel domingo encerrados en el hotel El Parque de
Ourense, jugando a cartas con algunos de sus músicos.
Cuando el aburrimiento les venció, Manolo y Ramón se retiraron a ensayar y a hacer pruebas con la guitarra para crear alguna canción nueva. Mientras Ramón tocaba, Manolo empezó a tararear algo y, lentamente, fue tomando cuerpo una melodía interesante. Aquel estribillo no tenía texto concreto: más bien era una sucesión de ‘la, la, la …’ que se queda como leit-motiv. De este modo tan inocente se gestó el estribillo de la primera canción española que ganaría el Festival de Eurovisión.
Al día siguiente se despejó el temporal y el Dúo Dinámico regresó a Madrid con el tiempo justo para tomar un avión que les llevaría a Venezuela, puesto que tenían un contrato que cumplir en Caracas.
TVE BUSCA REPRESENTANTE
Por aquellos días, el productor alemán Artur Kaps, jefe de contratación artística de TVE desde 1965, difundía las bases para la selección del tema que iba a representar a TVE en el Festival de Eurovisión 1968. Artur Kaps llevaba un par de años inmerso con Luis Ezcurra, subdirector general de TVE, en lo que en la época se denominó ‘Operación festivales’. Por aquel entonces, el joven ente público español tenía especial interés en mostrar al mundo todo su potencial y ganarse un prestigio en el ámbito de las televisiones europeas. Entre 1965 y 1967, TVE había logrado nada menos que siete premios internacionales en certámenes audiovisuales gracias al trabajo de realizadores como Narciso Ibáñez Serrador, Luis Miravitlles o Pedro Amalio López. Pero detrás de esos logros, estaba indudablemente la gestión en la sombra de Artur Kaps: sus relaciones establecidas con directivos europeos y presidentes de jurado fueron de suma utilidad para que la calidad de los productos con que TVE concurría a certámenes internacionales fuera reconocida sin reservas.
Sin embargo, hasta ese momento, TVE no había salido muy bien parada en los festivales internacionales de la canción. En el recuerdo quedaba el amargo resultado cosechado por Conchita Bautista en el Eurofestival 1965 a pesar del dinero invertido en aquella participación por discos BELTER y TVE, o las discretas clasificaciones obtenidas por Raphael en los festivales de 1966 y 1967. Por ello, en 1968 la predisposición de TVE y de Artur Kaps a ganar el festival de música ligera más importante de Europa, era absoluta.
Parece ser que Manuel Fraga Iribarne, ministro de información y turismo, de cuyo ministerio dependía TVE, también tenía sumo interés en que España ganara el Eurofestival puesto que eso comportaba traer a tierras españolas un prestigioso evento internacional que serviría como espléndido escaparate para enseñar al mundo la realidad turística del país.
JOAN MANUEL SERRAT CANTARÁ EL ‘LA, LA, LA’
José María Lasso de la Vega, mánager del Dúo Dinámico, acude a recibirlos cuando estos regresan de Venezuela y les habla de la convocatoria para Eurovisión. El dúo saca a la luz aquella melodía que esbozó en Galicia y se la muestra a su representante, que queda encantado con la canción.
Días después Lasso de la Vega, que también era mánager de Joan Manuel Serrat, acude con el cantautor del Poble Sec a un recital del Dúo Dinámico en la Sala 1400 de la carretera de Sarrià y, en el camerino, antes de que salgan a actuar, les pide que le enseñen a Serrat la canción que habían compuesto en Ourense. Manolo y Ramón la cantan y Joan Manuel Serrat, al escucharla, reconoce que le gusta. Como la canción todavía no tiene letra, Lasso de la Vega decide que sea Joan Manuel quien la escriba y quien la cante y deciden presentarla así a la selección interna de TVE. El Dúo Dinámico insiste en que les gustaría que el tema mantuviera el estribillo y el título de ‘La, la, la’ argumentando que al no tener un texto concreto, será una canción universal para todos los participantes en un festival multilingüístico como Eurovisión. Joan Manuel y el Dúo Dinámico firman así su alianza bajo los auspicios de Lasso de la Vega.
Todavía quedaba tiempo para que culminara el plazo de presentación de temas al comité seleccionador y Joan Manuel Serrat comenzó a buscar un texto adecuado para las estrofas de la canción. Logró escribir un brillante texto en catalán en el que aparecían elementos constantes en sus composiciones: la madre, los recuerdos de la infancia y la propia música. Pero la letra en castellano se le resistía. Por ello, el día anterior a que culminara el plazo y en vista de que Serrat no había escrito un texto en castellano, Ramón Arcusa se enclaustró en su apartamento madrileño, en el piso 35 de la Torre de Madrid, y se puso manos a la obra, escribiendo a toda prisa un texto provisional para poder presentar la canción al comité de selección. Lo hizo para no perder la participación y suponiendo que, en caso de que la canción fuera seleccionada, no habría ningún problema en que Joan Manuel Serrat, el propio intérprete, realizase los cambios que considerara oportunos. Curiosamente, aquel texto escrito contra reloj por Ramón Arcusa sería el de la versión definitiva del ‘La, la, la’.
Entre los temas aspirantes a representar a TVE en el Eurofestival 1968 se presentó ‘Nos falta fe’ de Juan & Junior, pero el comité seleccionador, presidido por Artur Kaps, se entusiasmó desde el primer momento con el tema ‘La, la, la’ y con la idea de que Serrat fuera el representante español. El 16 de enero de 1968 se anunció públicamente que Joan Manuel Serrat sería el representante español en Eurovisión. Para TVE, la integración de Serrat en el engranaje paraoficial era sumamente positiva e importante. Consistía en tender la mano a un movimiento cultural, la ‘Nova cançó’, con imagen de “proscrito” y, a la vez, permitía desautorizar a aquellos que acusaban al ente público de marginar a la cultura y a la canción catalanas.
Serrat, consciente de la concesión que significaba en su carrera artística no solo el hecho de participar en Eurovisión representando a un medio estatal, sino de hacerlo con una canción floja y descaradamente comercial como ‘La,la,la’, trató de presentar un tema de mayor calidad al comité seleccionador: ‘El titiritero’. El Dúo Dinámico habla en su página web de este episodio como un desaire que les hizo Serrat, en quien habían confiado ciegamente para defender el ‘La, la, la’ en Londres. Artur Kaps no aceptó el cambio: reconoció la belleza de ‘El titiritero’ pero consideró que el ‘La, la, la’ tenía más posibilidades de captar la atención de los jurados europeos en el Eurofestival.
La grabación de ‘La, la, la’ por la compañía discográfica de Serrat, Zafiro-Novola, se hizo por todo lo alto en Milán bajo la dirección musical de Juan Carlos Calderón. Además, Artur Kaps consiguió que Bert Kaempfert, buen amigo suyo, realizara el arreglo de la canción. Kaempfert venía avalado por su éxito como autor de la música del tema ‘Strangers in the night’ popularizado por Frank Sinatra. Aprovechando la banda orquestal, Serrat graba también la versión en catalán de ‘La, la, la’, que será enviada a Edigsa, la casa discográfica que difundía las grabaciones de Joan Manuel en lengua catalana.
La canción eurovisiva es presentada oficialmente el día 8 de marzo en un programa especial de Tele-ritmo. El espacio fue presentado por José Luis Uribarri y, en un sencillo escenario de forma circular y rodeado de jóvenes fans, Serrat interpretó el ‘La, la, la’ y siete interesantes temas de su repertorio artístico: ‘Cançó de matinada’, ‘Paraules d’amor’, ‘Me’n vaig a peu’, ‘Ara que tinc vint anys’, ‘El titiritero’, ‘Mis gaviotas’ y ‘Poema de amor’. Ese fue el pistoletazo de salida de una intensa promoción que llevará al representante de TVE por toda Europa, promocionando una canción que, además, graba en inglés (She gives me love), italiano, alemán y francés.
En la sombra, Artur Kaps establece sus primeros contactos con algunos jurados para favorecer la cesión de puntos a España, o al menos ese fue un rumor que circuló en la época. En cualquier caso, empieza a respirarse en el ambiente que Serrat es uno de los grandes favoritos para ganar el Festival de Eurovisión 1968.
LA ‘BOMBA SERRAT’
Mientras Joan Manuel Serrat estaba de promoción, algunos grupos empresariales catalanes como el sello discográfico Edigsa o Banca Catalana (propiedad por aquel entonces de Jordi Pujol) celebran en la clandestinidad tres reuniones decisivas; la primera de ellas, en un bar céntrico de la ciudad condal y las otras dos, en los despachos de dos destacados abogados barceloneses. No están conformes con que Joan Manuel, máximo representante de la denominada ‘Nova cançó’ acuda al Festival de Eurovisión cantando en castellano y gestionan con Lasso de la Vega y con Serrat un retroceso sobre la decisión inicial. En concreto, se buscaba un golpe de efecto teatral que ayudara a salvar la imagen pública de Joan Manuel Serrat, francamente deteriorada en Cataluña por su decisión de cantar en castellano. Parece ser que en un primer momento, el propio Lasso de la Vega sugirió la idea de que Serrat cantara una de las estrofas de la canción en catalán y la otra en castellano, pero aquello no fructificó. El Dúo Dinámico en su página web trata de quitarle hierro al asunto considerando que detrás de aquella presión había una simple operación de marketing promovida por Edigsa para vender discos en catalán. Pero no hay duda de que con ese gesto, se pretendía llamar la atención internacional hacia la situación de Cataluña bajo la dictadura franquista.
El día 25 de marzo (12 días antes del festival) estalla lo que la prensa española bautizó como la ‘Bomba Serrat’. El noi del Poble Sec se encontraba en París en aquellos momentos promocionando la canción y, ante la presión de los grupos catalanes, declara que no puede ir en contra de la gente que le ha visto nacer artísticamente y que le exige no traicionar a Cataluña ni a los principios de la ‘Nova cançó’; por ello, anuncia que sólo interpretará el ‘La, la, la’ en Londres si en TVE le permiten hacerlo en lengua catalana.
Es posible que Joan Manuel Serrat esperase hasta el último momento para hacer su anuncio, considerando que, dada la proximidad del festival, en TVE no podrían negarse a su petición. También circuló el rumor de que Serrat, cantautor comprometido, estaba arrepentido de haber accedido a representar a la España de Franco (en aquellos momentos no había otra) ante Europa y que la petición de cantar en catalán fue su forma de renunciar a participar en el concurso.
La noticia de la ‘Bomba Serrat’ es difundida en el Telediario de las tres de la tarde y, a continuación, se lee una nota, aparentemente redactada por el mismísimo Juan José Rosón, director general de TVE, en la que se rechaza la alternativa propuesta por Serrat y se descalifica al cantautor catalán. Automáticamente, Serrat es vetado en TVE y en todas las emisoras radiofónicas del país, prohibiéndose terminantemente la difusión de sus discos.
En estos momentos podemos pensar que en 1968 era toda una osadía atreverse siquiera a plantear la posibilidad de representar a TVE en un certamen musical internacional con un tema en catalán, pero nada más lejos de la realidad: en agosto de 1968, la propia Salomé se llevaría el Gran Premio de la Crítica del Festival de Sopot (Polonia) por su interpretación del tema ‘Una mica de música’. Al poder franquista le interesaba tener de su lado a los cantantes que cantaban en catalán siempre y cuando exhibieran un bilingüismo y cantaran también en castellano, como era el caso de Salomé. Serrat, sin embargo, se había obcecado en cantar en catalán y aquello era intolerable para el régimen.
Llegados a este punto, Ramón Arcusa cuenta en la página web del Dúo Dinámico que el mismo día 25 almorzó con José María Lasso de la Vega. Esa misma mañana, Lasso de la Vega había estado negociando en las oficinas de Edigsa y por la tarde volaría a París para reunirse con Joan Manuel. Después de comer, Ramón Arcusa acudió al aeropuerto a despedir a Lasso de la Vega y, una vez allí, éste le pidió que pasara por la aduana un maletín que supuestamente contenía dinero para que Joan Manuel Serrat pudiera sobrevivir en su exilio parisino. Sin pensárselo dos veces, y para ayudar a su amigo Joan Manuel, Arcusa accedió a pasar el maletín, a sabiendas del grave delito que implicaba sacar moneda española al extranjero de forma ilegal. Lasso de la Vega estaba seguro de que los vigilantes del aeropuerto, cegados por la popularidad del dinámico Ramón Arcusa, no repararían en el maletín que este llevaba, como así ocurrió. Aquella misma tarde, Lasso de la Vega partió hacia París con el misterioso maletín para Joan Manuel Serrat.
¿Cuanto dinero contenía ese maletín? ¿Quién lo había aportado? Estas preguntas no tienen respuesta oficialmente publicada, pero parece ser que Banca Catalana aportó una generosa cantidad para que Serrat pudiera sobrevivir en su exilio, que tal y como se estaban desarrollando los acontecimientos, podía ser largo.
UN SUSTITUTO PARA SERRAT
En TVE ni siquiera contemplaron la posibilidad de acceder a la petición de Joan Manuel Serrat. El estricto director del ente público, Juan José Rosón, anuncia que el ‘La, la, la’ será interpretado en castellano. Con el festival prácticamente encima, solamente había dos intérpretes que podían defender con cierto éxito la canción: por un lado, los propios autores, el Dúo Dinámico, que conocían de sobra el ‘La, la, la’ y su participación en el Eurofestival podía ayudarles a relanzar su alicaída carrera; por otro lado, Cristina y los Stop, que habían grabado ya en discos BELTER las versiones en castellano y catalán del ‘La, la, la’.
Pero había un problema con ambos intérpretes: ni el Dúo Dinámico ni Cristina y los Stop pertenecían a Zafiro-Novola, sello discográfico de Joan Manuel Serrat, que ya había desembolsado una enorme cantidad en conceptos de promoción y no estaba dispuesto a renunciar a las ventas de un éxito eurovisivo del corte que se veía venir. Por ello, Zafiro-Novola buscó entre las filas de su compañía a un intérprete adecuado para defender el ‘La, la, la’. Comenzaron negociando con Marisol, que se encontraba en Madrid en aquellos momentos, pero dada la precipitación con la que debía prepararse para el certamen, renunció a participar en el Eurofestival.
La elección recayó finalmente sobre Massiel, una jovencita de 19 años que en aquellos momentos se encontraba de gira por México ajena al chaparrón eurovisivo que vivía España. Precipitadamente, Zafiro-Novola contactó con el mánager de Massiel, el propio padre de la cantante, y le ordenó que Massiel regresara a España, previo pago de indemnización por el incumplimiento de los contratos pendientes.
MASSIEL
Massiel se llamaba en realidad María de los Ángeles Felisa Santamaría Espinosa y era hija de Emilio Santamaría, sastre en su juventud y, desde principios de los 60, representante artístico de grandes figuras de la canción como Karina o Encarnita Polo. Massiel, o Mari Feli, como la llamaban en casa, se había acostumbrado desde pequeña a las candilejas de la popularidad y su gran sueño era ser famosa. Comenzó estudiando idiomas y fue durante un tiempo la eficiente secretaria de su padre, acompañándolo a las diferentes emisoras de radio y agencias de espectáculo a las que este acudía por motivos laborales.
Mari Feli recibió clases de baile y uno de sus profesores, Héctor Zaraspe, fue quien le proporcionó su nombre artístico. Él la llamaba dulcemente ‘Macciel’, con dos “c”. Este nombre gustaba mucho a la joven Mari Feli porque sonaba a ‘Mari Cielo’. A fuerza de repetirlo, aquel nombre acabó convirtiéndose en ‘Massiel’. En su afán por hacerse famosa, Massiel no dudó en presentarse al concurso de ‘Guapa con gafas’ con unas lentes que le prestaron. Lo ganó, desbancando a las mismísimas Claudia Gravy y Paloma Cela, que también se habían presentado.
Su debut musical se produjo a principios de 1966 con la presentación de un tema compuesto por ella misma, ‘Di que no’. Aquel mismo verano, tomó parte en el III Festival Internacional de la canción de Palma de Mallorca con ‘Rufo, el pescador’ y se llevó el Premio de la crítica. El éxito le llegó en 1967, con la edición de su primer EP que incluía ‘Rosas en el mar’, compuesto por Luis Eduardo Aute. Además, en 1967 intervino en el rodaje de dos películas musicales: ‘Vestida de novia’ protagonizada por el cantante de copla Pedrito Rico, y la juvenil ‘Codo con codo’, en la que participaba el rockero valenciano Bruno Lomas.
Ya en 1968 se embarcó junto a su padre en una gira por México, súbitamente interrumpida al ser reclamada por TVE para acudir al Festival de Eurovisión 1968. Massiel recibió la noticia de su designación en Guadalajara (México) a través de un amigo suyo, nieto del revolucionario mexicano Pancho Villa. Su inmediata reacción fue de incredulidad porque sabía que Joan Manuel Serrat había sido designado para participar en el concurso. Sin embargo, se puso en contacto telefónico con Enrique de las Casas que le confirmó la noticia. Massiel logró embarcarse de inmediato en un avión de Aeronaves Mexicanas y presentarse en Madrid en cuestión de horas.
CAMINO DE LONDRES
Artur Kaps no se separó de Massiel ni a sol ni a sombra: quedaban muy pocos días para el inicio de los ensayos en Londres y debían grabar la canción y hacer la promoción pertinente. La grabación discográfica se realizó en los Estudios Kirios de Madrid, bajo la supervisión orquestal del maestro Rafael Ibarbia, que adaptó el arreglo de Bert Kaempfert al tono de voz de Massiel.
De Madrid, Massiel vuela a París con objeto de encontrar el vestuario que lucirá la noche del certamen. Por aquel entonces, Massiel solía vestir en sus actuaciones trajes largos de color negro en consonancia con los textos comprometidos de los autores que interpretaba, pero habida cuenta del ritmo del ‘La, la, la’, optó por buscar un vestido moderno y juvenil, acorde con el estilo del tema. En París se decide que Massiel actuará en el festival con una sugerente minifalda de la firma francesa Courrèges. Además, en la capital francesa, Massiel graba el ‘La, la, la’ en francés, inglés, alemán y serbocroata.
Precisamente, esta última versión tiene la oportunidad de estrenarla in situ en Yugoslavia, puesto que antes de viajar a Londres, realiza una actuación en un show de la Televisión yugoeslava (RTJ). Por aquel entonces Yugoslavia vivía una situación atípica en el contexto político europeo: era un país que se regía por el sistema comunista pero las discordancias entre el Mariscal Tito y el poder central de la URSS hacían que este país tuviera un relativo trato con el bloque capitalista y buena prueba de ello era su participación en el Festival de Eurovisión desde 1961. Massiel contó en el programa ‘Molt personal’ de TVE-Catalunya que se ganó muchas simpatías en Yugoslavia al enseñarles fotos de sus actuaciones en Cuba.
Paralelamente, desde la dirección general de TVE, Juan José Rosón despliega una actividad promocional por toda Europa con objeto de dar a conocer a Massiel; se resiste a que España pierda el trofeo del más importante concurso de la canción de Europa. El periodista Federico Volpini cuenta en su Diario de un reportero sus vicisitudes para promocionar a la nueva representante de TVE.
Volpini recuerda que Rosón fue contundente en sus órdenes: “Hay que llevar el nuevo ‘La, la, la’ con la voz de Massiel a todas las emisoras europeas; hay que simpatizar si es posible con los presidentes de los jurados, “convencerles” de que la nuestra es la mejor canción”. Durante la semana previa al festival, Volpini se mueve por ciudades como Estocolmo, Helsinki, Oslo, Viena, Amsterdam, Luxemburgo y Bonn. En esta última ciudad cuenta con la ayuda de Pedro Wender, corresponsal de TVE en la capital de la República Federal de Alemania. Fuera de la onda promocional quedaron los países que contaban con posibilidades de triunfo (Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Francia e Italia) puesto que allí la “predicación” resultaría inútil.
Federico Volpini recuerda que aquello era una publicidad “boca a boca” que puso a prueba su poder de convicción. Su labor consistió en repartir por toda Europa argumentos como estos: “Sí, Serrat era muy bueno… pero Massiel es aún mejor, ya lo veréis. Massiel es una maravilla: ha triunfado plenamente en España y en toda Iberoamérica. Se trata de una inconformista -argumento muy valioso- y ha interpretado a los autores más progresistas… ”.
FESTIVAL DE EUROVISIÓN 1968
Massiel llegó a Londres el martes 2 de abril para realizar los ensayos. Una vez allí surge un nuevo escollo: la BBC se niega a variar los carteles, rótulos y programas que se habían hecho contando con la participación de Serrat. A Artur Kaps le corresponde resolver la papeleta.
También en Londres, según explicaría en 1971 Joaquín Merino, un grupo de exiliados españoles procedentes de París pretendía raptar a Massiel para que no cantara el ‘La, la, la’. La delegación española optó por contratar a un guardia jurado “de tres metros de altura y cinturón negro de judo” que les acompañó durante toda su estancia en la capital británica, garantizándoles la integridad física y que el ‘La, la, la’ pueda ser interpretado sin más contratiempos en el Royal Albert Hall.
Como anécdota, Manuel de la Calva recuerda que el día anterior al festival, durante los ensayos se les acercó a la delegación española un joven estudiante de derecho que vivía en Londres y les dijo que el ‘La, la, la’ era la mejor canción del festival y que se llevarían el Gran Premio. El joven añadió que quería ser cantante y que seguro que oirían hablar de él. Pues bien, el muchacho no se equivocó en ninguna de sus “profecías”: respondía al nombre de Julio Iglesias y, además de que el ‘La, la, la’ ganó el festival, ese mismo año él también ganaría el Festival de Benidorm con ‘La vida sigue igual’ y desarrollaría una fulgurante carrera musical. Tras el último ensayo, los músicos de la orquesta realizaron una votación y proclamaron vencedora a Massiel. Sin embargo, Cliff Richards, representante británico, que a la sazón jugaba en casa, se perfilaba como el gran favorito del público para ganar el certamen.
La noche del festival, Massiel interpretó el ‘La, la, la’ con gran convicción y recibió un aplauso apoteósico. Las votaciones fueron sumamente emocionantes: tras un comienzo positivo para España con 4 puntos otorgados por Portugal, Massiel llegó a la mitad de la votación clasificada en tercer lugar con 14 puntos, antecedida por Reino Unido con 20 puntos y por Francia, con 18. La recta final fue más emocionante para España puesto que recibió 4 votos de una de sus más directas competidoras, Francia. Los 6 puntos otorgados por el jurado alemán, penúltimo en votar, situaron a Massiel en primer lugar, solamente 1 punto por encima de Cliff Richards. El jurado yugoslavo, último en votar, no puntuó ni a España ni al Reino Unido y así Massiel se proclamó ganadora de la XIII edición del Concurso de la canción de Eurovisión.
Mucho se ha hablado respecto al empujón que dio Alemania a Massiel cuando los británicos tenían prácticamente el festival en el bolsillo: parece ser que Alemania, que en aquellos momentos promovía por Europa la patente del sistema PAL para las emisiones televisivas en color, en encarnizada lucha con el sistema francés SECAM, trató de ganarse al gobierno español, que en última instancia era quien iba a decidir a qué sistema se adscribiría TVE. Este hecho promocional pudo haber jugado un importante papel en el voto masivo de los jurados alemanes por la canción española, como indica Josep Maria Baget i Herms en su libro ‘Historia de la televisión en España 1956-1975’.
Sin embargo, Massiel niega categóricamente cualquier intento germánico de “soborno” y afirma que si ganó fue porque el jurado yugoslavo, último en votar, estaba presidido por la misma realizadora del show de la RTJ en el que actuó antes de volar a Londres. Según Massiel, la realizadora del programa, fascinada por la personalidad de la joven representante española, favoreció que su jurado no puntuara al Reino Unido y facilitó las cosas para que, sin votar directamente a España (situada políticamente en las antípodas de Yugoslavia), la ganadora del concurso fuera Massiel. Con todo esto, Massiel impugna tajantemente la labor en la sombra de Artur Kaps y afirma que si ganó a Cliff Richards, lo hizo por el factor suerte y por sus propios méritos, por la bocanada de aire fresco que supusieron para el Eurofestival su canción y su imagen.
En Londres, Massiel y el Dúo Dinámico celebran por todo lo alto la primera victoria hispana en el Festival de Eurovisión, tras enviar el telegrama de rigor al jefe de Estado para darle a conocer la buena nueva. Con todo, al día siguiente surgen algunas desavenencias entre el Dúo Dinámico y Massiel motivadas porque en una entrevista en directo para El gran musical de la Cadena SER, Ramón Arcusa se acuerda de Joan Manuel Serrat, exiliado en Francia y pide que no se le olvide por lo mal que lo debe estar pasando. Massiel interpreta estas palabras como un desprecio a sus propios méritos y comienza una tormenta de descalificaciones cruzadas entre el Dúo Dinámico y la propia Massiel, agrandadas por la prensa.
‘La, la, la’ se convirtió sin duda alguna en el mayor éxito discográfico español de 1968 y Massiel fue comparada con Agustina de Aragón, disfrutando de muchos meses de protagonismo absoluto en TVE. A su llegada a Barajas, fue recibida como una heroína por multitud de reporteros gráficos. Massiel fue llevada en coche descubierto del aeropuerto de Barajas a Prado del Rey, y durante el trayecto contó con la compañía masculina del actor de moda, José Rubio. En Prado del Rey se realizó una rueda de prensa y se grabó un programa especial de bienvenida con la participación de Massiel y del Dúo Dinámico. En las semanas siguientes, la ganadora de Eurovisión 1968 recibió la distinción de la Orden de Isabel la Católica.
Massiel ya no pudo reemprender su carrera en México y a pesar de los múltiples intentos que realizó con objeto de retomar su imagen previa al Eurofestival, no logró deshacerse de un perfil minifaldero y frívolo, algo que con el tiempo le haría comparar su victoria eurovisiva a una condena. Massiel ha pensado siempre que si no hubiera interrumpido su gira triunfal en México, habría logrado labrarse un prestigio en América y hoy sería una figura famosa al otro lado del charco.
Joan Manuel Serrat, por su parte, tuvo que esperar unas pocas semanas y cuando su representante, Lasso de la Vega, obtuvo garantías de que no le sucedería nada malo, el noi del Poble Sec regresó a España y reanudó su carrera musical como si nada hubiera ocurrido, aunque estaría vetado en TVE hasta 1974, lo que puso en evidencia el uso de listas negras en el ente público. En septiembre de 1975, Serrat tendría un nuevo altercado con el régimen franquista puesto que declaró en México su “absoluto repudio a la pena de muerte, la violencia establecida y oficial”, y estuvo exiliado durante once meses, hasta que pudo volver a España el 20 de agosto de 1976.
NOTA: Este artículo pretende ser una reconstrucción de lo que pudo haber ocurrido con la canción española del Festival de Eurovisión 1968, siguiendo diversas fuentes bibliográficas. En ningún momento pretendo dar por sentado que todo cuanto he escrito es cierto. Soy consciente de que, en ocasiones, el relato adquiere dimensiones rocambolescas, pero todo ello cuenta con el respaldo de una bibliografía concreta, y remito al lector a dicha bibliografía.
Bibliografía
Baget Herms, Josep Mª (1993): ‘Historia de la televisión en España 1956-1975’. Feed-Back ediciones, Barcelona.
Díaz, Lorenzo (1994): ‘La televisión en España 1949-1995’. Alianza editorial, Madrid.
Garcia-Soler, Jordi (1976): ‘La nova cançó’. Edicions 62, Barcelona.
Munsó Cabús, Joan (2001): ‘La otra cara de la televisión’. Ediciones Flor del Viento, Barcelona.
Miravitlles, Ramon (1993): “Entrevista a Massiel en el programa Molt personal de TVE-Catalunya”. Transcripción de Joan-Carles Viñas. Revista ‘Eurovisivos’ (Primera época), número 11.
Toro, Carlos (2001): ‘Dúo Dinámico. En la brecha (Memorias)’. La esfera de los libros, S.L. Madrid.
Bibliografía web
www.duodinamico.com/lalala.htm









[...] Manuel Serrat y con Cliff Richards, dos de los hombres que se cruzaron con ella durante el asunto La, la, la. A Serrat le considera un genio, “un autor como Serrat no se da más que una vez en un [...]
[...] Según el realizador Ramon Marcet, en 1968 TVE quiso aprovechar la agenda de contactos de Artur Kaps para que Joan Manuel Serrat se convirtiera en un boom en toda Europa. Kaps presidió nuevamente el jurado seleccionador y la prensa barajó nombres como los de Carmen Sevilla, Lola Flores, Salomé, Alberto Cortez, Massiel, Raphael o Juan & Junior. Finalmente, el 16 de enero de 1968 se anunció que el elegido era Serrat con un tema del Dúo Dinámico titulado La, la, la. [...]
[...] tenido que pasar 43 años de su negativa a cantar el La, la, la en Londres si no era en lengua catalana para que Joan Manuel Serrat vuelva a vincularse al primer [...]